Nadie puede hacer el duelo por otro,  pero nadie debería hacerlo solo, lamiendo sus propias heridas.
Hacerlo acompañado, juntos, sin pactos de silencio, respetando la diversidad de los tiempos y actitudes personales, apuntalándose en momentos más vulnerables para reconquistar la esperanza, regalándose el dialogo y la presencia constante, aun en silencio.

No le pidas a una persona en duelo que sea fuerte cuando no lo puede ser.
No le aconsejes que no llore, porque las lágrimas son parte del dolor.
No compares su perdida con otra, porque cada duelo es único y singular.
No lo empujes a que contenga sus emociones porque sería agregarle más carga.
Acompañar en el dolor no significa darle ánimo para quitarle su pena.
El silencio muchas veces es tocar con respeto el alma de quien está sufriendo.
Lo que se amó con el alma, no lo arranca ningún OLVIDO.
El duelo no es pasividad.

Cementerio Los Robles

Definición de duelo? No hay, es imposible de definir, es una sensación única y singular, es algo propio.
Es poner palabra a lo que no se puede expresar, a lo que se enuncia.
Es lo que sentimos, es la perdida.
Es lo que duele en el alma.
Es el vacío, la soledad y el absurdo.
Es el enojo, la desesperanza, el dolor y la ausencia…
Extrañar a alguien que se ama.
Padres, hijos, hermanos, amigos, sobrinos, todos extrañamos a alguien. Quien alguien? Padres, Hijos, hermanos, primos, amigos que ya no están y a su vez están tan dentro nuestro.
Son nuestros amores y seres queridos internalizados dentro, madres y padres
El tamaño o intensidad del dolor es la dimensión del amor que le tuvimos y la intensidad del recuerdo.
En el duelo, vivimos día a día…Es la única manera de vivir
Si miras atrás, te duele mucho y si miras adelante, te da un vértigo, un susto…
Solo vivimos día a día

Imposible de responder, casi no cabría la pregunta, es dolor se internaliza y se convive con las ausencias…
Se empieza a recordar con una sonrisa…
Ese día, en la vida de alguien se decide un nuevo camino, nos volvemos DISTINTOS y comprendemos que ya no seremos los de antes, los que FUIMOS.

No duele la espalda, duelen las cargas, duelen los ojos, duele la injusticia, no duele la cabeza, duele lo que no se expresa o se expresa con furia.
No duele el estómago…
La ausencia, la idea de no verse más. Duele el corazón, duele el amor. Y es precisamente el, el amor mismo, ese que teníamos, quien marca  el dolor  y el tiempo del duelo, el dolor de no verse, de los proyectos truncos, de los sueños.
El mundo, durante el duelo, se ha hecho pobre.

Los roles a partir  de las ausencias
Los padres, los hijos, los vínculos de antes, del día después…
Los padres que se convierten en madres,
Las madres que se convierten en padres.
Los hijos que se hacen adultos
Los niños que se hacen viejos
Los vínculos familiares se transforman y se re – significan a partir de una perdida… alguien nos deja en un lugar, un espacio familia que desafía a los que debemos re- construir nuestras vidas.

Contactarse para más información al 223 – 4920463.

Contamos con un equipo de profesionales psicólogos formados para acompañarlos en entrevistas individuales y trabajo grupal en talleres de reflexión y contención.
Conozca el trabajo que realizamos y lo importante de com-partir con otros lo que sentimos en tiempos de duelo.  
Nuestros encuentros son abiertos y gratuitos.

Contactarse para más información al 223 – 4920463.

Patricia Mouzo

Lic. en Psicología – Mat. Prov. 46270
Psicoanalista familiar
Carrera de vínculos (AAPYPF)
Maestría Familia y pareja (APDEBA) Asoc. Psicoanalítica de Buenos Aires

Cementerio Los Robles

Hace mucho que escucho historias de familias, casi siempre agobiadas por pesares e infortunios.
Mi práctica clínica siempre estuvo orientada a ofrecer alternativas al sufrimiento vincular, para que las personas tengan mayores oportunidades de resignificar sus historias y puedan convertirlas en potencialidad transformadora.
Entre las múltiples cuestiones que las historias traen, algo en mi fue despertando interés en la escucha: los  duelos familiares en general, los divorcios, las separaciones, las perdidas, formas ellas de muertes simbólicas; de muertes de partes de nuestra historias familiares; y la muerte real en las familias.